Se descubre un documento de Churchill sobre la vida extraterrestre

Se descubre un documento de Churchill sobre la vida extraterrestre

Nadie sabía nada sobre este documento mecanografiado de once páginas firmadas por el ex primer ministro británico Winston Churchill (1874-1965). Su idea inicial era publicarlo en el diario dominical News Of The World antes de que iniciara la Segunda Guerra Mundial, pero no fue así.

Entre 1940 y 1945 y entre 1951 y 1955 se vio sumergido en sus funciones como primer ministro, pero a finales de los 50 se tiene constancia de que hizo algunas revisiones y modificaciones del ensayo, al que terminó titulando ¿Estamos solos en el Universo?

El documento en cuestión ha sido estudiado y analizado por el astrofísico y escritor israelí Mario Livio, quien alava los razonamientos científicos de Churchill:

“En un momento en el que numerosos políticos rechazan la ciencia, me parece que es emocionante recordar a un líder que se comprometió con ella tan profundamente.”

Las reflexiones más visionarias de Churchill tuvieron que esperar hasta los años ochenta, cuando Wendy Reves, la esposa de su editor, entregó el escrito al Museo Nacional de Churchill en Missouri, EE.UU. Este valioso documento ha permanecido en la sombra para el gran público, y ha sido la revista Nature la que lo ha sacado a la luz recientemente.

El Churchill más visionario

Mario Livio remarca que Churchill exploró las teorías de la astrobiología actual más de medio siglo antes de que se descubrieran los exoplanetas, tal y como demuestra en el escrito:

“Con cientos de miles de nebulosas, cada una conteniendo miles de millones de soles, hay enormes probabilidades de que haya un número inmenso de ellas que tengan planetas cuyas condiciones no harían imposible la vida”.

Concibía la vida como la capacidad de “reproducirse y multiplicarse” y afirmaba que para que en un planeta albergara vida debía contener agua en su estado líquido y una temperatura “entre unos pocos grados de hielo y el punto de ebullición del agua”.

Además el político, historiador y Premio Nobel de Literatura en 1953 dejó claro que no estaba tan impresionado por lo grandioso de nuestra civilización como para creer que somos el único lugar de este inmenso Universo que contiene vida.

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