Pink Floyd tras los ecos de las ruinas de Pompeya

Pink Floyd tras los ecos de las ruinas de Pompeya.

Tal vez no tenías idea de esto, pero hace 46 años, la famosa ciudad de Pompeya, devastada en el 79 d. C. por las cenizas lanzadas por el Vesubio, fue escenario de una de las más atrevidas grabaciones realizadas por una banda de rock. Hace poco, los fans celebraron un aniversario más de esta cita artística, que, más que historia, ya es leyenda.

Los reyes del rock psicodélico, Pink Floyd, animados por el cineasta Adrian Maben, realizarían allí, entre las paredes y cuerpos petrificados de Pompeya, uno de los conciertos a puerta cerrada más impactantes. Tanto es así, que los críticos no han tenido reparos en considerarlo como uno de los mejores en la historia de la música.

Donde todo comenzó

La grabación se hizo un 4 de octubre, en 1970. Los integrantes de Pink Floyd y unas jugadas sorpresivas del destino hicieron realidad lo impensable: que una banda tuviera como escenario esta ciudad con ecos fantasmales.

Maben llevaba tiempo acariciando la idea de hacer una película con la banda inglesa, pero cuando se reunió con el representante de Pink Floyd, Stephen O’Rourke, y el guitarrista David Gilmour para plantearles el proyecto fílmico, no hubo acuerdo.

Parecía que todo había acabado hasta que Maben visitó las ruinas. Al olvidar el pasaporte en la antigua urbe, tuvo que regresar ya casi de noche por el documento. Fue entonces cuando la imagen y sonidos de Pompeya lo dejaron en shock. “Era un inmenso y vacío anfiteatro con algunos ecos de sonidos de insectos (…) Sabía por instinto que este era el lugar para la película”, recordó Maben.

Pompeya, muerte y sexo

Al proponerles la grabación de un concierto, sin público ni playback, los músicos se mostraron fascinados por la idea de tocar con los ecos de los “fantasmas” de una ciudad consumida por la muerte, el sexo y un desastre natural. Pese a los contratiempos técnicos, el sonido que se obtuvo es difícil de olvidar, sobre todo en partes como Echoes, part II, One of These Days y Mademoiselle Nobs.

Gilmour regresó a Pompeya en 2016, a los 45 años del concierto, pero esta vez sí hubo público.

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